· 12 y 14 de febrero “ Señor Eres: Mi Libertador y mi Torre
Viernes 12 Herberth Hernandez
- El Poderoso de Israel (Dm)
- Cantaré al Señor por Siempre (Dm)
- Jehová es mi guerrero (Dm)
- Gózate ** (G)
- Nos Postramos (F) (Oración)
Domingo 14 Luis Medina
- Escucha Nuestro canto (C)
- Gocémonos
- Agnus Dei (A)
- Tu eres mi Respirar (Bb- C)
· 19 y 21 de febrero “ Señor Eres: Mi Refugio y mi Escudo
Viernes 19 Johana Castejón
- Grande y Fuerte ( Dm)
- Regocíjate Oh Moradora de Sion (Dm)
- Levanto mis manos (E)
- Dios Poderoso (Em) Awesome God
Domingo 21 Pastor Luis Peñalva
- Cuentan de un Dios (Dm)
- Dios Poderoso (Gm) ** Miel San Marcos
- Dios Poderoso (Em) Awesome God
- Padre Celestial (E)
· 25 febrero “Señor Eres: Mi Salvación y mi Protección
Viernes 25 Edras Cálix
- Mi Vida eres Tu (A)
- Me has dado Libertad (G)
- Dios de Maravillas (G)
- Solo tu (F)
SENTIR PARA MES DE FEBRERO 2010
“Acción de Gracias por todo lo que Dios
ha hecho, hace y hará”
Salmo 18:1 - 50
SALMO 18
Comentario al Salmo 18
Tomado de "Comentario Exegético-Devocional A Toda
Libros poéticos -Salmos Tomo-1. Editorial CLIE.
Bosquejo hecho por: pastor Luis Peñalva
Este salmo lo hemos visto ya en 2 Samuel 22:1 -51 Esa fue la primera edición de él. Aquí lo tenemos revisado y reavivado, con pequeñas alteraciones, y a propósito para el uso litúrgico. Es un salmo de acción de gracias por las muchas liberaciones que Dios había otorgado a David. La poesía es de fino estilo; las imágenes, atrevidas; las expresiones, elevadas. y cada palabra es apropiada y llena de sentido; con todo, la piedad sobrepasa con mucho a la calidad literaria del poema (en efecto, como poema métrico —3 más 3— aparece en
“Habló David a Jehová las palabras de este cántico, el día que Jehová le había librado de la mano de todos sus enemigos, y de la mano de Saúl. Dijo: Jehová es mi roca y mi fortaleza, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y el fuerte de mi salvación, mi alto refugio; Salvador mío; de violencia me libraste. Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, Y seré salvo de mi enemigos. Me rodearon ondas de muerte, Y torrentes de perversidad me atemorizaron. Ligaduras del Seol me rodearon; Tendieron sobre mí lazos de muerte. En mi angustia invoqué a Jehová, Y clamé a mi Dios; El oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó a sus oídos” 2Samuel 22:1 - 7
Todos los sentimientos santos y puros tienen aquí su expresión en alto vuelo: fe, amor, gozo, esperanza, alabanza, etc.
1. David canta victoria en Yahweh (vv. 1-3).
2. Engrandece a Dios por las liberaciones que le ha concedido (vv. 4-19).
3. Toma ánimo y consuelo en el hecho de que Dios ha salido en defensa de su integridad (vv. 20-28).
4. Da a Dios la gloria que le pertenece por todas sus realizaciones (vv. 29-42).
5. Se anima a sí mismo con la expectación de lo que todavía ha de hacer Dios a favor suyo y de los
suyos (vv. 43-50).
Versículos 1-19
El salmo lleva una larga inscripción, que forma el v. 1 en
“Ahora, pues, hacedlo; porque Jehová ha hablado a David, diciendo: Por la mano de mi siervo David libraré a mi pueblo Israel de mano de los filisteos, y de mano de todos sus enemigos” 2Samuel 3:18
“Ve y di a mi siervo David: Así ha dicho Jehová: ¿Tú me has de edificar casa en que yo more?... Ahora, pues, dirás así a mi siervo David: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo, sobre Israel” 2Samuel 7:5,8
A. David canta victoria por el apoyo que recibe de su Dios y expresa el amor que tiene a su ayudador (v. 1): “Te amo, oh Yahweh, fortaleza mía”. El verbo hebreo indica un afecto entrañable, y la frase es como un epígrafe que compendia el contenido de todo el salmo. El interés en el amado es el deleite del amante y, por eso, David se detiene con gusto en pulsar esta cuerda de su lira (v.2):”Yahweh, roca mía y castillo mío, y mi libertador, etc. ¡Todo lo que necesito en la presente situación!”
B. Se dispone luego a engrandecer a Dios por las liberaciones que ha llevado a cabo a favor suyo, a fin de estar mejor dispuesto para continuar sus alabanzas.
1. Cuanto más inminente y amenazador es el peligro del que fuimos librados, tanto mayor es el favor de la liberación. David recordaba ahora las fuerzas de sus enemigos sueltas contra él y las llama (vv. 4, 5): “cuerdas (lit.) de muerte”, “torrentes de maldad” (hebreo beliyaal), “ligaduras del Seol”, “lazos de muerte”, epítetos sinónimos que se acumulan para dar mayor expresividad.
2. Cuanto mayor ha sido nuestro anhelo, en oración, de que Dios nos librase, y cuanto más directa ha sido la respuesta de Dios a nuestras oraciones, tanto mayor es la obligación que tenemos de ser agradecidos. Así era en el caso de David. Hallamos en él un hombre suplicante (oraba), y en Dios un Dios Atento (que escucha las oraciones de los suyos).
3. Cuanto más maravillosa es la manifestación de Dios en cualquier liberación, tanto mayor es dicha liberación; así eran las liberaciones llevadas a cabo en favor de David, por lo que él describe con la mayor magnificencia la manifestación de la presencia y de las perfecciones de Dios en esas liberaciones (vv. 7 y 50). En ellas, muy poco es lo que se ve de los hombres, y mucho lo que se ve de Dios, quien llegó a sacudir la tierra y hacerla temblar, etc. (v. 7), expresiones simbólicas de una actuación extraordinaria por parte de Dios, propias del lenguaje apocalíptico.
Las imágenes son de una belleza imponente: La ira de Dios era tan “ardiente” que salía humo de su nariz y fuego de su boca; los carbones expresan los relámpagos salidos de la densa nube (v. 8). Siempre en la misma línea antropomórfica, Dios inclinó los cielos (v. 9), es decir, abrió la bóveda celeste, e inclinando parte de ella como una especie de compuerta, descendió teniendo densas nubes por pedestal.
Es conocida la imagen del Dios “Yahweh que está sentado entre querubines” (Salmos. 80:1; 99:1).
“Oh Pastor de Israel, escucha; Tú que pastoreas como a ovejas a José, Que estás entre querubines, resplandece”. Salmos 80:1
Jehová reina; temblarán los pueblos. El está sentado sobre los querubines, se conmoverá la tierra” .Salmos 99:1
Los cuales aparecen también, como aquí, en movimiento (comparar con Ezequiel 10). Cabalgando sobre un querubín, vemos a Dios volando sobre las alas del viento (Salmos 18:10). Todo ello, para mostrar su disposición a defender la causa de los suyos y llevarles rápidamente liberación. Aquí, como en la obra de la redención de la humanidad, no envió un ángel, sino que vino El mismo en persona. ¿Qué oposición, qué obstrucción, podía encontrar quien de esta manera tan majestuosa se aprestaba a librar a su siervo? Venía envuelto en tinieblas (Salmos 18:11) y, sin embargo, desde la oscuridad de su escondedero hace brillar la luz de la salvación (Isaías 45:15
”Verdaderamente tú eres Dios que te encubres, Dios de Israel, que salvas”. Isaías 45:15
Su gloria es invisible no sabemos el camino que toma, incluso cuando viene a nosotros por sendas de misericordia; pero, aunque sus designios sean secretos, son benévolos. Como en el caso de Jos. 10:10 y Jue. 5:20 (cántico de Débora), Dios lanzó contra los enemigos de David todo el aparato eléctrico de una gran tormenta (Salmos 18: 12-14). El escenario es parecido al que contempló Moisés en el Sinaí.
“El único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén.” 1Timoteo 6:16
“Y Jehová los llenó de consternación delante de Israel, y los hirió con gran mortandad en Gabaón; y los siguió por el camino que sube a Bet-horón, y los hirió hasta Azeca y Maceda” Josué 10:10
“Desde los cielos pelearon las estrellas; Desde sus órbitas pelearon contra Sísara” Jueces 5:20
4. Cuanto mayores son las dificultades que se cruzan en el camino de la liberación, tanto más gloriosa es (Salmos 18:16, 17). David aparece aquí asaltado por sus enemigos, que se aprovecharon de su situación digna de lástima (Salmos 18:18a),hasta tenerle como hundido en lo profundo del mar (Salmos 18:16b), pero, como en la liberación de los israelitas a través del Mar Rojo, Dios, con un resoplido del aliento de su nariz, dividió las aguas hasta poder verse el fondo del mar(Salmos 18:15) y, del aprieto y estrechura en que le tenían sus enemigos, Dios sacó a David de allí, a pesar de que sus enemigos eran más fuertes que él (Salmos 18:17).
5. Lo que realmente coronó la magnificencia de la liberación de David fue la libertad que Dios le otorgó (Salmos 18:19): De aquel como “fondo del mar” (Salmos 18:15), en que David se hallaba por la persecución de sus enemigos, Dios le sacó a lugar espacioso, espacio de libertad, donde no solo podía moverse a su gusto, sino también prosperar en él. Ella no se debió a ningún mérito ni esfuerzo de David, sino únicamente a la libre y soberana gracia de Dios: “Me libró porque me amaba” (Salmos 18:19b).
6. Al leer y cantar estos versículos, bien podemos aplicarlos al Hijo de David, Jesucristo: Los dolores de la muerte le rodearon: en su apuro, oró y lloró a gritos (Hebreos 5:7); Dios hizo que la tierra temblara coma con dolores de parto (Hechos 2:24, a la luz de Mateo. 27:51-53), que se quebrasen las rocas y que él saliese, par la resurrección, a un lugar espacioso, pues Dios se había deleitado en él y en su obra.
“Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente”. Hebreos 5:7
“Al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella”. Hechos 2:24
“Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos”. Mateo 27:51-53
Versículos 20-28
A. David, ya consolado, reflexiona sobre su integridad personal y se regocija en el testimonio de su conciencia de que se ha comportado con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría carnal (2 Corintios 1:12). Sus liberaciones lo evidenciaban, y éste era el gran consuelo que sacaba de ellas, pues testificaban de su inocencia ante los hombres y le exoneraban de los crímenes de que era acusado falsamente. Esto es lo que él llama “retribución conforme a su justicia” (Salmos 18:20,24). Con gran satisfacción recuerda aquí él este testimonio de su conciencia (Salmos 18:21,23).
Aun cuando seamos conscientes de más de un tropezón y de algunos malos pasos dados, si nos recuperamos por medio del arrepentimiento y continuamos por el camino del deber, no nos será computado como un apartamento de Dios, puesto que no ha sido un apartamento malicioso. David había conservado su vista fija en la norma de los mandamientos de Dios (Salmos 18:22): “Pues todos sus preceptos (lit. juicios) estuvieron delante de mí”.
“Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros” 2Corintios 1:12
B. Toma de aquí ocasión para sentar las normas del gobierno y del juicio de Dios, a fin de que conozcamos no sólo lo que Dios espera de nosotros, sino también lo que nosotras podemos esperar de él (Salmos 18:25,26). Los que se muestran misericordiosos con el prójimo, hallarán misericordia con Dios (Mateo 5:7). Dondequiera encuentra Dios un hombre recto, hallará éste un justo Dios.
“Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” Mateo 5:7
C. De ahí toma ocasión David para consolar a las humildes (Salmos 18:27): “Porque tú salvas a la gente humilde”, que es perjudicada y lo soporta con paciencia, pero humillas los ojos altivos, los de quienes piensan de sí mismos altamente (comparar Romanos 12:3) y miran a los demás por encima del hombro, coma suele decirse, menospreciando a los pobres y piadosos (Ver también Lucas 1:51-54).
“Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno” Romanos 12:3
“Hizo proezas con su brazo; Esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones. Quitó de los tronos a los poderosos, Y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes, Y a los ricos envió vacíos. Socorrió a Israel su siervo, Acordándose de la misericordia” Lucas 1:51-54
D. También toma David ocasión para animarse a si mismo (Salmos 18:28): “Tú encenderás mí lámpara”, me conservarás la vida y me protegerás de mis enemigas, “Yahweh mí Dios alumbrará mis tinieblas” (comparar con Salmos 27:1), de forma que no me sorprenda la muerte y pueda así yo seguir teniendo oportunidades de servirte a ti y a los intereses de tu Reino en medio de los hombres.
“Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?” Salmos 27:1
Versículos 29-50
A. David vuelve la vista atrás con gratitud, para recordar las grandes cosas que Dios había hecho por él. Cuando nos ponemos a alabar a Dios par algún favor, hemos de aprovechar la ocasión para considerar los muchos otros favores con que Dios nos ha rodeado durante toda nuestra vida. Muchas eran las circunstancias que habían contribuido al progreso de David, y él reconoce la mano de Dios en todas ellas, a fin de enseñarnos a que hagamos lo mismo.
1. Dios le había dado pericia y talento en los asuntos militares, para los que no había sido criado, ya que su vida era pastoril, y sus habilidades e inclinaciones estaban orientadas hacia la poesía, la música y la vida contemplativa (v. 34): «Quien adiestra mis manos para la batalla»
2. Dios le había dada fuerzas físicas para arrostrar las tareas y fatigas de la guerra (vv. 32,39): «Dios es el que me ciñe de poder», «me ceñiste de fuerzas para la pelea», de forma que podía entesar bien un arco de bronce (v. 34). Cuando Dios destina a una persona para un servicia determinado, también la equipa bien para dicho servicio.
3. También le había concedido Dios gran agilidad, no para huir de sus enemigos, sino para caer sobre ellos (vv. 33, 36): «Quien hace mis pies como de ciervas», «Ensanchaste el camino debajo de mis pasos», equivalente a «Alargaste mis pasos debajo de mí», en lo que es de considerar que, mientras que los que alargan demasiado los pasos corren el peligro de pisar mal, los pies de David no habían resbalado (v. 36b).
4. Dios le había dada gran valentía. Aunque delante de él acampasen ejércitos, no se echaba para atrás, sino que los desbarataba; ni los muros le detenían, pues con su Dios estaba dispuesto a asaltarlos (v. 29); y, una vez en lo alto, Dios le sostenía en pie (v. 33b).
5. Dios le había protegido y guardado a salvo en media de los mayores peligros (v. 35):«Me diste asimismo el escudo de tu salvación. Así fue librado de las contiendas del pueblo (v. 43) y, en especial, del varón violento (v. 48), aludiendo sin duda a Saúl, que más de una vez le arrojó la jabalina.
6. Dios le había prosperado en todas sus cosas (vv. 32, 35): «Quien hace perfecto mi camino», «Tu diestra me sustentó, y tu benignidad me ha engrandecido». Mientras que los que son abandonados por Dios, pronto son vencidos (v. 42), los que son favorecidos por Dios, son elevados por encima de los que se levantan contra ellos (v. 48).
7. Dios le había llevado hasta el trono, y no solo le había protegido y le había conservado con vida, sino que le había hecho grande y respetable (v. 43): «Me has hecho cabeza de naciones; pueblo que yo no conocía me sirve».
B. David dirige también sus ojos hacia arriba en humilde y reverente adoración a la gloria y a las perfecciones de Dios. Se esfuerza, en sus alabanzas, por engrandecer a Dios, por bendecirle y exaltarle (Salmos 18:46). Le da honor:
1. Como al Dios viviente (v. 46): “Vive Yahweh” (traducción más probable). Los dioses de los paganos eran dioses muertos, pero el Dios verdadero vive para siempre y no dejará de proteger a quienes confían en él; más aún, porque él vive, también ellos vivirán, pues él es la vida de ellos.
2. Como al Dios perfecto en todo. No sólo es perfecto en su persona, sino también en todo lo que hace (Salmos 18:30): “En cuanto a Dios, perfecto es su camino”. Lo que Dios comienza a edificar, también tiene poder para concluir (Filipenses 1:6).
“Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” Filipenses 1:6
3. Como al Dios fiel: “Y acrisolada la palabra de Yahweh” (Salmos 18:30), esto es, sus promesas se cumplen plena y puntualmente (comparar Salmos 12:7; 19:8; 119:140). David lo había experimentado bien en muchas ocasiones y lo menciona aquí, pues la misma dulzura que ponía en
“Tú, Jehová, los guardarás; De esta generación los preservarás para siempre” Salmos 12:7
“Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos” Salmos 19:8
“Sumamente pura es tu palabra, Y la ama tu siervo” Salmos 119:140
4. Como al protector y defensor de su pueblo. Así lo había sido para David mismo (Salmos 18:46): “¡Bendita sea mi roca, y enaltecido sea el Dios de mi salvación!” Con su poder y gracia soy salvo; pero no sólo yo: Escudo es a todos los que en el se refugian (Salmos 18:30. Literal); a todos los resguarda y protege, pues quiere y puede hacerlo.
C. David mira asimismo hacia adelante con esperanza segura de que Dios seguirá haciéndole bien. Espera que sus enemigos serán completamente subyugados (Salmos 18:44, donde los verbos hebreos están en imperfecto —futuro—, pero su mejor traducción es en presente continuo. Nota del traductor). David termina el salmo lleno de agradecimiento (Salmos 18:49), con la esperanza segura de que las victorias que le concede a él y las bendiciones que le otorga se extenderán también a su descendencia para siempre (Salmos 18:50), incluido el Ungido por antonomasia, el «Hijo de David». Dice Arconada: “El final del salmo hace ver que en el ánimo agradecido del poeta estaba presente la profecía de Natán, cuyas mismas palabras emplea (2 Samuel 7:15-16)”.
“Pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti. Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente” 2Samuel 7:15-16
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