lunes, 1 de marzo de 2010

Por este medio se les comunica a todos los integrantes del ministerio de ALabanza de la Iglesia Cristo Viene que están convocados a una reunión de servidores con el Pastor General Rafael Alvarenga a las 6:30pm el día de hoy Martes 2 de Marzo 2010.

Esperamos puedan asistir.
*En caso de no poder asistir procurar que sea por un motivo de fuerza mayor y comunicarse con Johana Castejón o con el Pastor Luis Peñalva.

CANTOS MARZO 2010

MARZO 2010

Viernes 5

Dirige : Johana Castejón

Regocíjate y Canta Hija de Sion (Em)

Cantaría sin parar (D)

Mi anhelo (D)

Vine a adorarte (D)

Domingo 7

Dirige: Pastor Luis Peñalva

Quien como el Señor (F)

Jesús es el Señor (F)

Grande es El (A)

Yo se que estás aquí (F)

Viernes 12

Dirige: Gloria Valladares

Dios Poderoso (E)

Eres Dios (G)

Bendito sea el Señor (A)

Al que está Sentado en el Trono (A)

Domingo 14

Dirige: Johana Castejón

Exáltate Señor(G)

Tu mereces Gloria (A)

Quien es el Rey de Gloria (D)

Majestad (E)

Viernes 19

Dirige:Herberth Hernandez

Exáltate Señor (G)

Eres Tu (B)**

Toda Honra (Em)

Domingo 21

Dirige: Hildy Peñalva

Vive mi Redentor(E)

Rey de Majestad (E)

Levanto mis manos (E)

En la Cruz (E)

Viernes 26

Dirige: Edras Calix

Te coronamos (A)

Amor sin Condición (F)

Porque para siempre Dios (D)

Venimos ante ti (E)

Domingo 28

Dirige: Luis Medina

**

CALENDARIO REUNION DE JOVENES

Marzo

Sábado 6 Hildy Peñalva

Te doy Gloria

Grande y Fuerte

Vine adorarte

Sábado 13 Herberth Hernández

Casa de Dios

Dios a su hijo dio

Poderoso Dios

Sábado 18 Luis Medina

Grande y fuerte

Abre mis ojos

Tu eres mi respirar



SENTIR MARZO 2010

"Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado.”

Salmo 18:1 - 50

28 de febrero “Señor Eres: Mi Salvación y mi Protección” (Salmos 18:1 – 50)

(Este domingo va con el Sentir del mes de febrero Salmos 18:1 - 50)

5 y 7 de marzo “Oh alma mía, dijiste a Jehová: Tú eres mi Señor”

12 y 14 de marzo “Bendeciré a Jehová que me aconseja…”

19 y 21 de marzo “A Jehová he puesto siempre delante de mí; Porque está a mi diestra, no seré conmovido”.

26 y 28 de marzo “En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre”.

Salmos 16 (RV60) –

Una herencia escogida
Mictam de David

1 Guárdame, oh Dios, porque en ti he confiado.
2 Oh alma mía, dijiste a Jehová:
Tú eres mi Señor;
No hay para mí bien fuera de ti.
3 Para los santos que están en la tierra,
Y para los íntegros, es toda mi complacencia.
4 Se multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro dios.
No ofreceré yo sus libaciones de sangre,
Ni en mis labios tomaré sus nombres.
5 Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa;
Tú sustentas mi suerte.
6 Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos,
Y es hermosa la heredad que me ha tocado.
7 Bendeciré a Jehová que me aconseja;
Aun en las noches me enseña mi conciencia.
8 A Jehová he puesto siempre delante de mí;
Porque está a mi diestra, no seré conmovido.
9 Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma;
Mi carne también reposará confiadamente;
10 Porque no dejarás mi alma en el Seol,
Ni permitirás que tu santo vea corrupción.
11 Me mostrarás la senda de la vida;
En tu presencia hay plenitud de gozo;
Delicias a tu diestra para siempre.

Comentario a Salmos 16

Tomado de "Comentario Exegético-Devocional A Toda La Biblia."
Libros poéticos -Salmos Tomo-1. Editorial CLIE.

Este salmo tiene dentro algo de David, pero mucho más de Cristo. Empieza con unas expresiones de devoción, propias de David, pero que también pueden aplicarse a Cristo, y termina con una confianza tal en la resurrección que solo puede aplicarse a Cristo, y no a David, como los Apóstoles Pedro y Pablo hacen notar (Hechos. 2:24; 13:36).

“al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella” Hechos 2:24

“Porque a la verdad David, habiendo servido a su propia generación según la voluntad de Dios, durmió, y fue reunido con sus padres, y vio corrupción” Hechos 13:36

David se expresa en el lenguaje de todo buen creyente al profesar su confianza en Dios (v. 1), su contentamiento en El (v. 2), su afecto al pueblo de Dios (v.3) y su adhesión al verdadero culto a Dios (v. 4).

Se regocija luego en la suerte que le ha caído por ser Yahweh su porción (vv. 5,6), y por tener en El su gran consejero (comparar con Isaías 9:6), que le habla incluso al interior de su persona (v. 7).

“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz Isaías 9:6

Habla finalmente como tipo de Cristo y, por tanto, con el lenguaje de Cristo mismo, a quien el resto del salmo es expresamente aplicado (Hechos. 2:25). En concreto, habla

“Porque David dice de él: Veía al Señor siempre delante de mí; Porque está a mi diestra, no seré conmovido” Hechos 2:25

De la especial presencia de Dios con el Redentor en sus servicios y sufrimientos (v. 8).

De la resurrección que el Redentor mismo esperaba para sí y de la gloria que se le habla de seguir, por la que pudo llevar a término gozosamente su empresa (vv. 9-1 1).

Versículos 1-7

El salmo es de David, y es llamado mikhtam de David. El vocablo hebreo mikhtam, que también aparece a la cabeza de los salmos 56-60, es de significado incierto. Según Ryrie, «parece derivarse de un verbo que significa "cubrir" y podría indicar salmos que tratan sobre la protección (cubrimiento) de los enemigos, o salmos recitados en silencio (cubierta la boca por los labios)». Arconada, en cambio, se inclina a favor de la interpretación sugerida por los LXX, quienes traducen el vocablo hebreo por el griego stelographía, que significaría «para inscribirlo en una estela». Vamos con el estudio del salmo:

Comienza David aquí como volando a buscar la protección de Dios (v. 1): “Vela sobre mí, oh Dios, porque en ti me he refugiado” (literal). Como diciendo: “Presérvame de todo mal, especialmente de la muerte y del pecado, al que estoy continuamente expuesto, porque en ti, y en ti sólo, me refugio como en el único que me da confianza y seguridad”. Esto (quitando lo del “pecado”) es aplicable a Cristo, cuando dijo (Juan. 12:27): “Padre, sálvame de esta hora”, confiando que Él le habla de librar (comparar con Hebreos 5:7).

“Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente” Hebreos 5:7

Reconoce su solemne dedicación a Dios como a Dios suyo (v. 2): “Oh, alma mía, dijiste a Yahweh: Tu eres mi Señor (hebreo Adonaí) y, por ello, a ti me he acogido desde siempre y para siempre” (comparar con Salmos 11:1). Y, como motivo principal de esta dedicación suya a Dios, añade: “No hay para mí bien (alguno) fuera de ti”. Como diciendo: “Todo verdadero bien mío está en ti o subordinado a ti”.

“En Jehová he confiado; ¿Cómo decís a mi alma, Que escape al monte cual ave?” Salmos 11:1

Como consecuencia de esta complacencia absoluta en Dios, la extiende también a todos los que son hijos de Dios: “Para los santos que están en la tierra y para los excelentes (literal) es toda mi complacencia”. Si Dios es nuestro, debemos, en atención a Él, extender nuestra benevolencia a los que son suyos, a los santos en la tierra, pues lo que se les hace a ellos, El se agrada en tomarlo como hecho a El mismo, habiéndoles constituido recipiendarios de Dios. Quienes han sido renovados por la gracia de Dios y dedicados a la gloria de Dios, son santos en la tierra. Cristo se deleita en estos santos en la tierra, a pesar de las debilidades de ellos, la cual es una buena razón para que también nosotros tengamos en ellos nuestra complacencia (Juan 17:19).

“Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad” Juan 17:19

Detesta el culto de todos los dioses falsos y toda comunión con sus adoradores (v. 4): “Se multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes a otros dioses”, no solo por el castigo que atraen sobre si de parte del verdadero Dios a quien rechazan, sino también por la decepción que han de experimentar por parte de los falsos dioses a quienes se adhieren. “No ofreceré yo sus libaciones de sangre”, dice David, dando a entender así su firme propósito de no participar de los sacrificios de los idolatras, no solo porque los Ídolos son pura mentira, sino también porque las ofrendas mismas que les hacen son bárbaras, probablemente con sacrificios humanos. En el altar de Dios, como quiera que allí se hacía expiación por medio de la sangre, beber la sangre estaba estrictamente prohibido, y las libaciones eran de vino; pero el diablo prescribía a sus adoradores beber la sangre de los sacrificios, a fin de instruirles en la crueldad. David no quiere ni tomar en sus labios los nombres de tales dioses falsos.

Repite la solemne elección que ha hecho de Yahweh como de su porción, del lote que le ha tocado en suerte (v. 5) por herencia, del mismo modo que la porción del territorio que a cada tribu le había tocado en el reparto de la Tierra Prometida. La copa, más bien que el cáliz del que se sacaban las suertes, es la copa de vino del banquete (comparar con Salmos 23:5). Da David la gloria de todo ello a Dios, quien le garantiza la suerte. Y aludiendo a las cuerdas de agrimensor que se usaban para distribuir las heredades, añade (v. 6): “Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos (literal delicias) y es heredad de preciosidad la que cayó sobre mí” (literal). El Cielo es nuestra heredad. No puede ser más hermosa: allí está nuestra casa, nuestro reposo, nuestro bien eterno, y hemos de mirar a este mundo como se mira el país por el que cruza el camino por el que vamos de viaje. Los que tienen razón para decir: Dios es mi porción, ¿qué más pueden desear?

“Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando” Salmos 23:5

Al ponderar David la excelencia de la porción que le ha cabido en suerte, no puede menos de bendecir a Yahweh, que fue su consejero en elección que hizo, y con el que mantiene comunión Intima incluso por la noche (v. 7): “Bendeciré a Yahweh que me aconsejo (literal); aun en las noches me amonestan mis riñones” (literal, es decir, mi conciencia, ya que los riñones eran símbolo de lo que hoy llamaríamos lo más intimo del ser en sentido de “lo subconsciente”, así como el corazón lo era de la vida consciente). Si la porción de Dios es nuestro deleite, que sea también Dios quien se lleve la alabanza por ello. Cuando David se retiraba del mundo y se entregaba a la meditación y al descanso nocturnos, su propia conciencia (también llamada “riñones” en Jeremías 17:10) le seguía instruyendo (17:3) y amonestando (eso significa el verbo hebreo) con respecto a los deberes que surgían de la elección que había hecho. Todo esto puede aplicarse, de modo eminente, a Cristo, quien siempre hacía lo que agradaba al Padre, pues en todo miraba la gloria de Dios como el sumo bien y la suprema meta. Al leer o cantar estos versículos, podemos aplicárnoslos también a nosotros mismos, renovando nuestra elección de Dios como Dios nuestro, con santa complacencia y satisfacción.

“Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras” Jeremías 17:10

Versículos 8-11

Estos versículos fueron citados por el Apóstol Pedro en su primer sermón el día de Pentecostés, en que fue derramado el Espíritu Santo sobre todos los ocupantes del Aposento Alto (Hechos. 2:25-28); expresamente dijo que aquí habla David de Cristo y, en particular, de su resurrección de entre los muertos. En alas del espíritu de profecía, el rey cantor y profeta fue llevado más allá de la consideración de su propio caso, a fin de predecir la gloria del Mesías. El Nuevo Testamento nos provee de una llave para introducirnos en el misterio de estas líneas.

“Porque David dice de él: Veía al Señor siempre delante de mí; Porque está a mi diestra, no seré conmovido. Por lo cual mi corazón se alegró, y se gozó mi lengua, Y aun mi carne descansará en esperanza; Porque no dejarás mi alma en el Hades, Ni permitirás que tu Santo vea corrupción. Me hiciste conocer los caminos de la vida; Me llenarás de gozo con tu presencia” Hechos 2:25 - 28

Estos versículos han de aplicarse con toda certeza a Cristo; de Él habla aquí el rey-profeta, como lo hicieron muchos otros profetas del Antiguo Testamento, anunciando de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos (1 Pedro 1:11). David predice aquí:

“…escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrían tras ellos” 1Pedro 1:11

Que Cristo habla de sufrir y morir. Al decir (v. 9b) “Mi carne... reposará confiadamente”, especialmente a la vista del contexto posterior (v. 10), se insinúa que ha de dejar el cuerpo, no solo que ha de morir, sino también que ha de ser sepultado y permanecer por algún tiempo en las garras de la muerte.

Que habla de ser apoyado maravillosamente por el poder divino (comparar. con Hebreos 9:14; 12:2) en sus sufrimientos y en su muerte, hasta poder asegurar (Juan. 19:30): “Consumado está”. Dice (v. 9a): “Se alegró, por tanto, mi corazón y se gozó mi gloria (literal)”, es decir, su lengua, como se ve, no solo por comparación con Salmos 30:12, donde sale el mismo vocablo, sino también por Hechos 2:26. (Nota del traductor: Sin duda, se llama “gloria” a la lengua por metonimia, ya que con ella glorificamos a Dios. Me resulta extraño que las versiones católicas modernas, como la de los jesuitas —Arconada—, la Nueva Biblia Española y la Biblia de Jerusalén, traduzcan —contra las evidencias señaladas— “entrañas”; literal “hígado”, en hebreo kabed, corrigiendo así innecesariamente el texto masorético, que dice kabod = gloria.) Ahora bien, tres eran las cosas que sostuvieron a Cristo para que llevase a cabo gozosamente la obra de la redención:

El respeto que tenía a la voluntad y a la gloria del Padre en todo lo que llevó a cabo (v. 8a): “A Yahweh he puesto siempre delante de mí”.

La seguridad que tenía de la presencia de su Padre en medio de sus padecimientos (v. 8b): “Porque está a mí diestra, no seré zarandeado”. Como diciendo: “Está presente para ayudarme al alcance de la mano en tiempo de necesidad”.

La perspectiva de un glorioso resultado de sus padecimientos (Isaías 53:11; Filipenses 2:9-11; Hebreos 12:2). El Espíritu Santo le infundió el valor necesario para soportar el tormento y el vituperio de la Cruz “…por el gozo puesto delante de sí”. Así descansó con esperanza, y eso tornó glorioso su descanso (comparar con Isaías 11:10; Juan. 13:31, 32).

“¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?” Hebreos 9:14

“Por tanto, a ti cantaré, gloria mía, y no estaré callado. Jehová Dios mío, te alabaré para siempre” Salmos 30:12

“Por lo cual mi corazón se alegró, y se gozó mi lengua, Y aun mi carne descansará en esperanza” Hechos 2:26

“Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos” Isaías 53:11

“Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” Filipenses 2:9-11

“Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios” Hebreos 12:2

“Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa” Isaías 11:10

“Entonces, cuando hubo salido, dijo Jesús: Ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, Dios también le glorificará en sí mismo, y en seguida le glorificará” Juan 13:31,32

Que había de ser librado a través de sus padecimientos y rescatado, mediante la resurrección, de los poderes de la muerte (v. 10):“Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción”

Que habría de ser abundantemente recompensado por sus grandes padecimientos (v. 11): “Me mostrarás la senda de la vida”, es decir, me llevarás a la resurrección a través del oscuro valle de la muerte. Por la confianza que tenía en esto, pudo decir antes de expirar: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lucas. 23:46).

Siendo Cristo la Cabeza del cuerpo que es la Iglesia (Colosenses 1:24), estos versículos pueden aplicarse, en su mayor parte, a todos los verdaderos creyentes, quienes están animados y guiados por el Espíritu de Cristo; y, al leerlos o cantarlos, podemos animarnos y edificarnos a nosotros mismos y unos a otros, después de haber dado a Cristo la gloria que se le debe. El creyente moribundo, lo mismo que el moribundo Cristo, puede dejar gozosamente el cuerpo, en la confiada expectación de una segura resurrección: “Mi carne también reposará confiadamente”.

“Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia” Colosenses 1:24

martes, 9 de febrero de 2010

CANTOS FEBRERO

FEBRERO 2010

· 12 y 14 de febrero “ Señor Eres: Mi Libertador y mi Torre

Viernes 12 Herberth Hernandez

  1. El Poderoso de Israel (Dm)
  2. Cantaré al Señor por Siempre (Dm)
  3. Jehová es mi guerrero (Dm)
  4. Gózate ** (G)
  5. Nos Postramos (F) (Oración)

Domingo 14 Luis Medina

  1. Escucha Nuestro canto (C)
  2. Gocémonos
  3. Agnus Dei (A)
  4. Tu eres mi Respirar (Bb- C)

· 19 y 21 de febrero “ Señor Eres: Mi Refugio y mi Escudo

Viernes 19 Johana Castejón

  1. Grande y Fuerte ( Dm)
  2. Regocíjate Oh Moradora de Sion (Dm)
  3. Levanto mis manos (E)
  4. Dios Poderoso (Em) Awesome God

Domingo 21 Pastor Luis Peñalva

  1. Cuentan de un Dios (Dm)
  2. Dios Poderoso (Gm) ** Miel San Marcos
  3. Dios Poderoso (Em) Awesome God
  4. Padre Celestial (E)

· 25 febrero “Señor Eres: Mi Salvación y mi Protección

Viernes 25 Edras Cálix

  1. Mi Vida eres Tu (A)
  2. Me has dado Libertad (G)
  3. Dios de Maravillas (G)
  4. Solo tu (F)

SENTIR PARA MES DE FEBRERO 2010

“Acción de Gracias por todo lo que Dios

ha hecho, hace y hará”
Salmo 18:1 - 50

SALMO 18

Comentario al Salmo 18

Tomado de "Comentario Exegético-Devocional A Toda La Biblia."
Libros poéticos -Salmos Tomo-1. Editorial CLIE.

Bosquejo hecho por: pastor Luis Peñalva

Este salmo lo hemos visto ya en 2 Samuel 22:1 -51 Esa fue la primera edición de él. Aquí lo tenemos revisado y reavivado, con pequeñas alteraciones, y a propósito para el uso litúrgico. Es un salmo de acción de gracias por las muchas liberaciones que Dios había otorgado a David. La poesía es de fino estilo; las imágenes, atrevidas; las expresiones, elevadas. y cada palabra es apropiada y llena de sentido; con todo, la piedad sobrepasa con mucho a la calidad literaria del poema (en efecto, como poema métrico —3 más 3— aparece en la Biblia Hebrea, mientras que en 2 Samuel 22, está en prosa, como puede verse por la acentuación. (Nota del traductor).

“Habló David a Jehová las palabras de este cántico, el día que Jehová le había librado de la mano de todos sus enemigos, y de la mano de Saúl. Dijo: Jehová es mi roca y mi fortaleza, y mi libertador; Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; Mi escudo, y el fuerte de mi salvación, mi alto refugio; Salvador mío; de violencia me libraste. Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, Y seré salvo de mi enemigos. Me rodearon ondas de muerte, Y torrentes de perversidad me atemorizaron. Ligaduras del Seol me rodearon; Tendieron sobre mí lazos de muerte. En mi angustia invoqué a Jehová, Y clamé a mi Dios; El oyó mi voz desde su templo, Y mi clamor llegó a sus oídos” 2Samuel 22:1 - 7

Todos los sentimientos santos y puros tienen aquí su expresión en alto vuelo: fe, amor, gozo, esperanza, alabanza, etc.

1. David canta victoria en Yahweh (vv. 1-3).

2. Engrandece a Dios por las liberaciones que le ha concedido (vv. 4-19).

3. Toma ánimo y consuelo en el hecho de que Dios ha salido en defensa de su integridad (vv. 20-28).

4. Da a Dios la gloria que le pertenece por todas sus realizaciones (vv. 29-42).

5. Se anima a sí mismo con la expectación de lo que todavía ha de hacer Dios a favor suyo y de los

suyos (vv. 43-50).

Versículos 1-19

El salmo lleva una larga inscripción, que forma el v. 1 en la Biblia Hebrea, en la que, por tanto, el salmo tiene 51 vv., en lugar de 50. Solamente es de notar aquí que David es llamado, en esta inscripción, el siervo de Yahweh, como lo fue Moisés. Mayor honor era para David ser el siervo de Yahweh que el rey de Israel; y así lo llamaba Dios mismo.

“Ahora, pues, hacedlo; porque Jehová ha hablado a David, diciendo: Por la mano de mi siervo David libraré a mi pueblo Israel de mano de los filisteos, y de mano de todos sus enemigos” 2Samuel 3:18

“Ve y di a mi siervo David: Así ha dicho Jehová: ¿Tú me has de edificar casa en que yo more?... Ahora, pues, dirás así a mi siervo David: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo, sobre Israel” 2Samuel 7:5,8

A. David canta victoria por el apoyo que recibe de su Dios y expresa el amor que tiene a su ayudador (v. 1): “Te amo, oh Yahweh, fortaleza mía”. El verbo hebreo indica un afecto entrañable, y la frase es como un epígrafe que compendia el contenido de todo el salmo. El interés en el amado es el deleite del amante y, por eso, David se detiene con gusto en pulsar esta cuerda de su lira (v.2):”Yahweh, roca mía y castillo mío, y mi libertador, etc. ¡Todo lo que necesito en la presente situación!”

B. Se dispone luego a engrandecer a Dios por las liberaciones que ha llevado a cabo a favor suyo, a fin de estar mejor dispuesto para continuar sus alabanzas.

1. Cuanto más inminente y amenazador es el peligro del que fuimos librados, tanto mayor es el favor de la liberación. David recordaba ahora las fuerzas de sus enemigos sueltas contra él y las llama (vv. 4, 5): cuerdas (lit.) de muerte”, “torrentes de maldad” (hebreo beliyaal), “ligaduras del Seol”, “lazos de muerte, epítetos sinónimos que se acumulan para dar mayor expresividad.

2. Cuanto mayor ha sido nuestro anhelo, en oración, de que Dios nos librase, y cuanto más directa ha sido la respuesta de Dios a nuestras oraciones, tanto mayor es la obligación que tenemos de ser agradecidos. Así era en el caso de David. Hallamos en él un hombre suplicante (oraba), y en Dios un Dios Atento (que escucha las oraciones de los suyos).

3. Cuanto más maravillosa es la manifestación de Dios en cualquier liberación, tanto mayor es dicha liberación; así eran las liberaciones llevadas a cabo en favor de David, por lo que él describe con la mayor magnificencia la manifestación de la presencia y de las perfecciones de Dios en esas liberaciones (vv. 7 y 50). En ellas, muy poco es lo que se ve de los hombres, y mucho lo que se ve de Dios, quien llegó a sacudir la tierra y hacerla temblar, etc. (v. 7), expresiones simbólicas de una actuación extraordinaria por parte de Dios, propias del lenguaje apocalíptico.

Las imágenes son de una belleza imponente: La ira de Dios era tan “ardiente” que salía humo de su nariz y fuego de su boca; los carbones expresan los relámpagos salidos de la densa nube (v. 8). Siempre en la misma línea antropomórfica, Dios inclinó los cielos (v. 9), es decir, abrió la bóveda celeste, e inclinando parte de ella como una especie de compuerta, descendió teniendo densas nubes por pedestal.

Es conocida la imagen del Dios Yahweh que está sentado entre querubines (Salmos. 80:1; 99:1).

Oh Pastor de Israel, escucha; Tú que pastoreas como a ovejas a José, Que estás entre querubines, resplandece”. Salmos 80:1

Jehová reina; temblarán los pueblos. El está sentado sobre los querubines, se conmoverá la tierra” .Salmos 99:1

Los cuales aparecen también, como aquí, en movimiento (comparar con Ezequiel 10). Cabalgando sobre un querubín, vemos a Dios volando sobre las alas del viento (Salmos 18:10). Todo ello, para mostrar su disposición a defender la causa de los suyos y llevarles rápidamente liberación. Aquí, como en la obra de la redención de la humanidad, no envió un ángel, sino que vino El mismo en persona. ¿Qué oposición, qué obstrucción, podía encontrar quien de esta manera tan majestuosa se aprestaba a librar a su siervo? Venía envuelto en tinieblas (Salmos 18:11) y, sin embargo, desde la oscuridad de su escondedero hace brillar la luz de la salvación (Isaías 45:15

”Verdaderamente tú eres Dios que te encubres, Dios de Israel, que salvas”. Isaías 45:15

Su gloria es invisible no sabemos el camino que toma, incluso cuando viene a nosotros por sendas de misericordia; pero, aunque sus designios sean secretos, son benévolos. Como en el caso de Jos. 10:10 y Jue. 5:20 (cántico de Débora), Dios lanzó contra los enemigos de David todo el aparato eléctrico de una gran tormenta (Salmos 18: 12-14). El escenario es parecido al que contempló Moisés en el Sinaí.

El único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén.” 1Timoteo 6:16

“Y Jehová los llenó de consternación delante de Israel, y los hirió con gran mortandad en Gabaón; y los siguió por el camino que sube a Bet-horón, y los hirió hasta Azeca y Maceda” Josué 10:10

“Desde los cielos pelearon las estrellas; Desde sus órbitas pelearon contra Sísara” Jueces 5:20

4. Cuanto mayores son las dificultades que se cruzan en el camino de la liberación, tanto más gloriosa es (Salmos 18:16, 17). David aparece aquí asaltado por sus enemigos, que se aprovecharon de su situación digna de lástima (Salmos 18:18a),hasta tenerle como hundido en lo profundo del mar (Salmos 18:16b), pero, como en la liberación de los israelitas a través del Mar Rojo, Dios, con un resoplido del aliento de su nariz, dividió las aguas hasta poder verse el fondo del mar(Salmos 18:15) y, del aprieto y estrechura en que le tenían sus enemigos, Dios sacó a David de allí, a pesar de que sus enemigos eran más fuertes que él (Salmos 18:17).

5. Lo que realmente coronó la magnificencia de la liberación de David fue la libertad que Dios le otorgó (Salmos 18:19): De aquel como fondo del mar (Salmos 18:15), en que David se hallaba por la persecución de sus enemigos, Dios le sacó a lugar espacioso, espacio de libertad, donde no solo podía moverse a su gusto, sino también prosperar en él. Ella no se debió a ningún mérito ni esfuerzo de David, sino únicamente a la libre y soberana gracia de Dios: Me libró porque me amaba (Salmos 18:19b).

6. Al leer y cantar estos versículos, bien podemos aplicarlos al Hijo de David, Jesucristo: Los dolores de la muerte le rodearon: en su apuro, oró y lloró a gritos (Hebreos 5:7); Dios hizo que la tierra temblara coma con dolores de parto (Hechos 2:24, a la luz de Mateo. 27:51-53), que se quebrasen las rocas y que él saliese, par la resurrección, a un lugar espacioso, pues Dios se había deleitado en él y en su obra.

“Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente”. Hebreos 5:7

“Al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella”. Hechos 2:24

“Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos”. Mateo 27:51-53

Versículos 20-28

A. David, ya consolado, reflexiona sobre su integridad personal y se regocija en el testimonio de su conciencia de que se ha comportado con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría carnal (2 Corintios 1:12). Sus liberaciones lo evidenciaban, y éste era el gran consuelo que sacaba de ellas, pues testificaban de su inocencia ante los hombres y le exoneraban de los crímenes de que era acusado falsamente. Esto es lo que él llama “retribución conforme a su justicia” (Salmos 18:20,24). Con gran satisfacción recuerda aquí él este testimonio de su conciencia (Salmos 18:21,23).

Aun cuando seamos conscientes de más de un tropezón y de algunos malos pasos dados, si nos recuperamos por medio del arrepentimiento y continuamos por el camino del deber, no nos será computado como un apartamento de Dios, puesto que no ha sido un apartamento malicioso. David había conservado su vista fija en la norma de los mandamientos de Dios (Salmos 18:22): “Pues todos sus preceptos (lit. juicios) estuvieron delante de mí”.

Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros” 2Corintios 1:12

B. Toma de aquí ocasión para sentar las normas del gobierno y del juicio de Dios, a fin de que conozcamos no sólo lo que Dios espera de nosotros, sino también lo que nosotras podemos esperar de él (Salmos 18:25,26). Los que se muestran misericordiosos con el prójimo, hallarán misericordia con Dios (Mateo 5:7). Dondequiera encuentra Dios un hombre recto, hallará éste un justo Dios.

“Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” Mateo 5:7

C. De ahí toma ocasión David para consolar a las humildes (Salmos 18:27): “Porque tú salvas a la gente humilde”, que es perjudicada y lo soporta con paciencia, pero humillas los ojos altivos, los de quienes piensan de sí mismos altamente (comparar Romanos 12:3) y miran a los demás por encima del hombro, coma suele decirse, menospreciando a los pobres y piadosos (Ver también Lucas 1:51-54).

“Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno” Romanos 12:3

“Hizo proezas con su brazo; Esparció a los soberbios en el pensamiento de sus corazones. Quitó de los tronos a los poderosos, Y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes, Y a los ricos envió vacíos. Socorrió a Israel su siervo, Acordándose de la misericordia” Lucas 1:51-54

D. También toma David ocasión para animarse a si mismo (Salmos 18:28): “Tú encenderás mí lámpara”, me conservarás la vida y me protegerás de mis enemigas, “Yahweh mí Dios alumbrará mis tinieblas” (comparar con Salmos 27:1), de forma que no me sorprenda la muerte y pueda así yo seguir teniendo oportunidades de servirte a ti y a los intereses de tu Reino en medio de los hombres.

“Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?” Salmos 27:1

Versículos 29-50

A. David vuelve la vista atrás con gratitud, para recordar las grandes cosas que Dios había hecho por él. Cuando nos ponemos a alabar a Dios par algún favor, hemos de aprovechar la ocasión para considerar los muchos otros favores con que Dios nos ha rodeado durante toda nuestra vida. Muchas eran las circunstancias que habían contribuido al progreso de David, y él reconoce la mano de Dios en todas ellas, a fin de enseñarnos a que hagamos lo mismo.

1. Dios le había dado pericia y talento en los asuntos militares, para los que no había sido criado, ya que su vida era pastoril, y sus habilidades e inclinaciones estaban orientadas hacia la poesía, la música y la vida contemplativa (v. 34): «Quien adiestra mis manos para la batalla»

2. Dios le había dada fuerzas físicas para arrostrar las tareas y fatigas de la guerra (vv. 32,39): «Dios es el que me ciñe de poder», «me ceñiste de fuerzas para la pelea», de forma que podía entesar bien un arco de bronce (v. 34). Cuando Dios destina a una persona para un servicia determinado, también la equipa bien para dicho servicio.

3. También le había concedido Dios gran agilidad, no para huir de sus enemigos, sino para caer sobre ellos (vv. 33, 36): «Quien hace mis pies como de ciervas», «Ensanchaste el camino debajo de mis pasos», equivalente a «Alargaste mis pasos debajo de mí», en lo que es de considerar que, mientras que los que alargan demasiado los pasos corren el peligro de pisar mal, los pies de David no habían resbalado (v. 36b).

4. Dios le había dada gran valentía. Aunque delante de él acampasen ejércitos, no se echaba para atrás, sino que los desbarataba; ni los muros le detenían, pues con su Dios estaba dispuesto a asaltarlos (v. 29); y, una vez en lo alto, Dios le sostenía en pie (v. 33b).

5. Dios le había protegido y guardado a salvo en media de los mayores peligros (v. 35):«Me diste asimismo el escudo de tu salvación. Así fue librado de las contiendas del pueblo (v. 43) y, en especial, del varón violento (v. 48), aludiendo sin duda a Saúl, que más de una vez le arrojó la jabalina.

6. Dios le había prosperado en todas sus cosas (vv. 32, 35): «Quien hace perfecto mi camino», «Tu diestra me sustentó, y tu benignidad me ha engrandecido». Mientras que los que son abandonados por Dios, pronto son vencidos (v. 42), los que son favorecidos por Dios, son elevados por encima de los que se levantan contra ellos (v. 48).

7. Dios le había llevado hasta el trono, y no solo le había protegido y le había conservado con vida, sino que le había hecho grande y respetable (v. 43): «Me has hecho cabeza de naciones; pueblo que yo no conocía me sirve».

B. David dirige también sus ojos hacia arriba en humilde y reverente adoración a la gloria y a las perfecciones de Dios. Se esfuerza, en sus alabanzas, por engrandecer a Dios, por bendecirle y exaltarle (Salmos 18:46). Le da honor:

1. Como al Dios viviente (v. 46): “Vive Yahweh” (traducción más probable). Los dioses de los paganos eran dioses muertos, pero el Dios verdadero vive para siempre y no dejará de proteger a quienes confían en él; más aún, porque él vive, también ellos vivirán, pues él es la vida de ellos.

2. Como al Dios perfecto en todo. No sólo es perfecto en su persona, sino también en todo lo que hace (Salmos 18:30): “En cuanto a Dios, perfecto es su camino”. Lo que Dios comienza a edificar, también tiene poder para concluir (Filipenses 1:6).

“Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” Filipenses 1:6

3. Como al Dios fiel: “Y acrisolada la palabra de Yahweh” (Salmos 18:30), esto es, sus promesas se cumplen plena y puntualmente (comparar Salmos 12:7; 19:8; 119:140). David lo había experimentado bien en muchas ocasiones y lo menciona aquí, pues la misma dulzura que ponía en la Providencia, ponía honor en la promesa.

“Tú, Jehová, los guardarás; De esta generación los preservarás para siempre” Salmos 12:7

“Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; El precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos” Salmos 19:8

“Sumamente pura es tu palabra, Y la ama tu siervo” Salmos 119:140

4. Como al protector y defensor de su pueblo. Así lo había sido para David mismo (Salmos 18:46): “¡Bendita sea mi roca, y enaltecido sea el Dios de mi salvación!” Con su poder y gracia soy salvo; pero no sólo yo: Escudo es a todos los que en el se refugian (Salmos 18:30. Literal); a todos los resguarda y protege, pues quiere y puede hacerlo.

C. David mira asimismo hacia adelante con esperanza segura de que Dios seguirá haciéndole bien. Espera que sus enemigos serán completamente subyugados (Salmos 18:44, donde los verbos hebreos están en imperfecto —futuro—, pero su mejor traducción es en presente continuo. Nota del traductor). David termina el salmo lleno de agradecimiento (Salmos 18:49), con la esperanza segura de que las victorias que le concede a él y las bendiciones que le otorga se extenderán también a su descendencia para siempre (Salmos 18:50), incluido el Ungido por antonomasia, el «Hijo de David». Dice Arconada: “El final del salmo hace ver que en el ánimo agradecido del poeta estaba presente la profecía de Natán, cuyas mismas palabras emplea (2 Samuel 7:15-16)”.

“Pero mi misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti. Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente” 2Samuel 7:15-16